Inicio / Publicaciones / Cómo sacar tu inventario del Excel sin frenar

Cómo sacar tu inventario del Excel sin frenar

Cada vez que hablo de inventario con un dueño de inmobiliaria aparece la misma frase: "sí, algún día hay que pasar eso a un sistema". Y después, siempre, la razón por la que ese día todavía no llegó: hay que parar la operación para hacerlo.

Esa premisa es falsa, y es cara. Mientras el inventario vive en un archivo que solo abre una persona, cada consulta de un comprador pasa por esa persona. El sábado está en una visita, el martes está en el notario, y el interesado espera.

La migración no es un corte. Es un período de convivencia con reglas claras, y en la práctica toma dos semanas. Abajo está cómo se hace, en el orden en que conviene hacerlo.

Por qué el Excel aguantó tanto

Conviene empezar reconociendo que el Excel funcionó. No es un error de gestión: es la herramienta más flexible que existe, no cuesta nada, no necesita capacitación y funciona sin internet. Una inmobiliaria de tres asesores puede operar años así, y muchas lo hacen bien.

Lo que no aguanta es la escala ni la simultaneidad. Los síntomas son siempre los mismos:

  • El archivo se llama inventario_final_v3_ok.xlsx y hay cuatro copias en cuatro computadores.
  • El precio que le dijiste al comprador el jueves no es el que está en el archivo del asesor que lo atiende el sábado.
  • Nadie sabe si el apartamento de la calle 10 sigue disponible, porque quien lo sabía no actualizó la fila.
  • Las fotos están en una carpeta de Drive con nombres de cámara y ninguna relación con la fila que les corresponde.
  • Cuando alguien pide "los apartamentos de arriendo en Envigado hasta dos millones", la respuesta tarda veinte minutos porque hay que filtrar a mano.

Ninguno de esos síntomas se arregla ordenando mejor el Excel. Todos se arreglan cuando el inventario deja de ser un archivo y pasa a ser un dato que varias personas —y el agente de WhatsApp— pueden consultar al mismo tiempo.

Las seis columnas que sí importan

Los Excel de inventario suelen tener decenas de columnas. La mayoría se llenó una vez y nunca más. Para arrancar necesitas seis, y las seis tienen que estar completas en el cien por ciento de las filas que vas a migrar.

  1. Código único. Uno por inmueble, que no se repita y que no se reasigne cuando el inmueble se arrienda. Si hoy no lo tienes, invéntalo ahora: es la columna que hace posible todo lo demás.
  2. Dirección exacta con barrio y ciudad. Dirección completa, incluida la torre y el número de apartamento. El barrio va en su propia columna, porque es como busca el comprador.
  3. Operación y tipo. Venta o arriendo, y si es apartamento, casa, local, oficina o lote. Dos columnas separadas, nunca un campo de texto libre.
  4. Precio con administración aparte. El canon en una columna y la administración en otra. Juntarlos en un solo número es la causa número uno de discusiones al momento de firmar.
  5. Estado y fecha de la última verificación. Disponible, reservado o cerrado, con la fecha en que alguien confirmó ese estado. Sin la fecha, el estado es una opinión vieja.
  6. Asesor responsable y contacto del propietario. Quién responde por ese inmueble y a quién se llama para confirmarlo.

Son seis campos, no seis celdas: la dirección se guarda partida en dirección y barrio, y el responsable va al lado del contacto del propietario.

Todo lo demás —estrato, área, alcobas, parqueadero, año de construcción, observaciones— se agrega después, inmueble por inmueble, sin bloquear la migración. Si esperas a tener el cien por ciento de cincuenta campos, nunca migras.

Los duplicados que nadie ve

Este es el hallazgo que sorprende a casi todos. Cuando dos asesores cargan inventario en el mismo archivo durante dos años, el mismo inmueble entra dos veces con códigos distintos y, con frecuencia, con precios distintos.

El duplicado no se ve en el Excel porque las dos filas están escritas diferente: "Cra 43A # 5-15 apto 1204" y "Carrera 43 A No 5 15 Ap 1204". Ordenar por dirección no los junta. Ordenar por precio tampoco, porque son precios distintos.

Se ven de tres maneras, en este orden:

  • Por teléfono del propietario. Es el campo más confiable: un número igual en dos filas es casi siempre el mismo inmueble o el mismo propietario con dos unidades. Empieza por ahí.
  • Por dirección normalizada. Pasa todo a minúsculas, quita puntos, numerales y abreviaturas, y compara. Con una hora de trabajo aparece la mayoría de los casos.
  • Por foto repetida. Si dos fichas comparten la foto de la sala, es el mismo apartamento.

El costo de no verlos es concreto: dos avisos del mismo apartamento en el mismo portal, con dos precios, firmados por tu inmobiliaria. El comprador los encuentra a los dos y saca su propia conclusión.

Limpiar duplicados antes de migrar es más barato que limpiarlos después. Una vez adentro, cada duplicado arrastra conversaciones, leads y visitas hacia dos fichas que nunca se vuelven a juntar. Y cuando el lead ya está en el CRM, fusionar dos historias de un mismo comprador es un trabajo manual que nadie quiere hacer dos veces.

Dos semanas de convivencia, no un corte

El error clásico es programar un sábado para "pasar todo". El resultado conocido: el lunes falta la mitad, alguien sigue usando el Excel a escondidas y a los tres meses hay dos inventarios vivos.

La secuencia que sí funciona parte de una regla: durante la transición, el Excel queda solo para consultar y el sistema es el único lugar donde se escribe.

  • Día 1 y 2. Migras únicamente el inventario disponible. No el histórico, no los cerrados del año pasado. En una agencia de diez asesores eso suele ser un par de cientos de fichas, no dos mil.
  • Día 3. El Excel pasa a solo lectura. Lo dejas accesible, pero nadie escribe una fila nueva ahí. Todo lo que entra desde hoy entra al sistema.
  • Días 4 a 10. Convivencia. Cada asesor que consulta el Excel y encuentra algo desactualizado lo corrige en el sistema, no en el archivo. Cada inmueble nuevo se carga una sola vez, en el sistema. El inventario en vivo empieza a alimentar el portal y las respuestas del agente de WhatsApp desde el primer día, aunque todavía no esté completo.
  • Día 11 y 12. Comparas. Cuentas fichas disponibles en los dos lados y revisas las diferencias una por una. Casi todas son inmuebles que ya no estaban disponibles y nadie había marcado.
  • Día 13 y 14. Archivas el Excel con la fecha en el nombre y lo sacas de la carpeta compartida. No lo borras: lo sacas de la vista.

Dos detalles de calendario que ahorran dolores. Elige la semana de menor movimiento del mes, y nunca arranques el 1 ni el 30: esos días tu equipo está con los recibos del canon y no va a mirar otra cosa.

Qué hacer con las fotos

Las fotos son la parte que más tiempo consume y la que más se subestima. Tres decisiones alcanzan.

No migres todo. Solo las fotos de los inmuebles disponibles. El histórico fotográfico de los últimos cinco años no le sirve a nadie y multiplica por diez el trabajo.

Renombra por código. Cada archivo empieza con el código del inmueble y sigue con un número de orden: A-1042-01.jpg, A-1042-02.jpg. Es aburrido y es lo que hace que la carga sea automática en vez de manual.

Revisa peso y marca de agua. Una foto de doce megas tarda en cargar con datos móviles, que es como el comprador abre los avisos. Y si la foto trae la marca de agua de otro portal, no la subas: estás poniendo la marca de un tercero en tu propia vitrina.

Con eso alcanza para arrancar. Volver a fotografiar los veinte inmuebles que más rotan es un proyecto aparte, y da mejores resultados cuando el inventario ya está ordenado.

El checklist

Para imprimir y tachar:

  • Una sola persona es dueña de la migración, con nombre y fecha de cierre.
  • Las seis columnas están completas en el cien por ciento de las fichas disponibles.
  • Cada inmueble tiene un código único que no se reasigna.
  • Duplicados revisados por teléfono del propietario y por dirección normalizada.
  • Solo se migra lo disponible; el histórico queda archivado.
  • Fotos de lo disponible, renombradas por código, sin marca de agua ajena.
  • El Excel queda en solo lectura desde el día 3.
  • Al día 14 hay un conteo comparado y el archivo sale de la carpeta compartida.
  • Todo inmueble nuevo entra al sistema, sin excepciones.

La migración no es el proyecto. El proyecto es que cualquier persona de tu equipo, y el agente que atiende tu WhatsApp un domingo, puedan responder en treinta segundos qué tienes disponible y a qué precio. El Excel es solo lo que hay que sacar del camino para llegar ahí.

Seguir leyendo